Blizzard lo tenía casi todo, excepto un shooter en condiciones, hasta que llegó Overwatch de la mano de Mr. Jeff.
Tras pasarme unos años retirado del mundo del videojuego en pc o consola, por motivos que no vienen a cuento pero ajenos a mi vicio, por fin pude armar de nuevo un pc con mis manazas y tirarme de cabeza. Por aquéllas fechas tuve un inquilino okupa en mi casa, que es casi como un hermano para mí, y vino desde Ciudad Real cargado con su pc y sed, mucha sed, total, que antes de poder enseñarle mi modesta máquina, me tocó ir a por cerveza de nuevo y como parada obligatoria estaba el bar. Y allí fue donde me dijo: Tío, tienes que pillarte el overwatch.
Llegó un viernes al medio día, entre los viajes al súper a por cerveza y la parada en el bar (obligatoria, no por placer) debieron darnos las cinco de la tarde hasta llegar a casa. Lo primero que hice fue meterle a su pc un cable directo al router y luego me puse yo a buscar la clave más barata para instalar el susodicho juego y 29 euros más tarde y unos minutos después, empecé con un tal Soldado 76. El domingo a media noche, apagué el pc.
¿Qué me encontré en overwatch para semejante vicio?
Un shooter, uno genial. Uno de esos juegos en los que vives la historia paralela a los personajes porque cada uno te invita a conocerlo mejor según su rol. Un sitio en el que la cooperación, incluso entre desconocidos, es vital para ganar la partida. Incluso cuando me pongo en plan Trollbjorn, es necesario que te acompañe el equipo, aunque sea reportando...
¿Jugáis a Overwatch? Me gustaría saber porqué os gusta o no os gusta, ¡comenta!
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